¿Quién soy?

Desde que nacemos, estamos condicionados por nuestra familia, por nuestro lugar en la jerarquía de hermanos, por nuestro sistema educativo y por los valores que nos inculcan nuestros padres. A medida que crecemos, formamos nuestra personalidad y autoestima, influenciados por las circunstancias que vivimos. El trato con los compañeros en el colegio, las experiencias positivas y negativas, los fracasos escolares y las expectativas moldean nuestro ser. Pero, ¿somos realmente dueños de nuestra vida?

Probablemente nuestra capacidad de decisión esté muy limitada. Según las circunstancias y experiencias que vivimos, podemos elegir entre estudiar una carrera, trabajar, casarnos, formar una familia o no hacerlo. Estamos encasillados, pero no importa, la vida sigue. A medida que crecemos, nos llenamos de obligaciones: tenemos prisa para ir a trabajar, estudiar para un examen, atender a nuestros hijos, querer estar con nuestra pareja, cuidar de nuestros padres, afrontar la pérdida de un trabajo. Nuestra vida es acelerada en el primer mundo, tan acelerada que no nos deja pensar ni encontrarnos con nuestro yo.

Si nos preguntamos «¿quién soy?», ¿sabemos contestar? La verdad es que probablemente no le dedicamos mucho tiempo a hacernos esta pregunta. Pero, ¿qué pasa cuando la vida te golpea? Porque es inevitable que, tarde o temprano, las cosas no salgan como planeamos, ocurran acontecimientos que destruyan nuestro equilibrio. En esos momentos, te sientes perdido. ¿Te encuentras, verdad? Bueno, en esos momentos es cuando más te necesitas y, curiosamente, es cuando más daño te haces. Creo que somos el único animal capaz de hacerse daño a sí mismo.

Mi amiga X acaba de divorciarse. Es una mujer exitosa, con buen gusto para la moda, una gran empresaria y triunfadora. Es guapa, simpática e inteligente. Pero se está separando y sufre. Ante el sufrimiento, se pregunta y no encuentra respuestas. Ha ido a psicólogos, terapeutas, reflexólogos y ha probado muchas terapias. Ha comprado libros de autoayuda y no deja de pensar en lo que pudo haber hecho mal. Es una pena que llegue tarde porque quiere recuperar su esencia, pero no se acuerda de quién es porque nunca pensó en sí misma.

Cuando la vida te golpea, es bueno estar preparado. Saber quién eres. Cuando la vida llama a tu puerta, es importante poder contestar: «soy yo». Los acontecimientos que te hacen perder el equilibrio te enriquecen, te hacen ser mejor y descubrirte.

Haz una prueba. Mírate al espejo. Observa todos tus rasgos. Ahora mírate a los ojos, adéntrate en tus pupilas. Mírate hacia adentro. Descúbrete. Ese eres tú. El cuerpo envejecerá, se te caerá el pelo, engordarás, aparecerán arrugas. Incluso podrías enfermar o ser operado. Pero el «tú» tiene que tener claro quién es. Para cuando la vida llama a tu puerta, puedas decir con seguridad y firmeza: «soy yo».

El Poder del Optimismo y la Auto-Reflexión

En nuestra vida diaria, mantener una actitud positiva frente a la realidad puede tener un efecto protector ante las diferentes etapas de la vida. Enfrentar las transiciones, como pasar de la niñez a la adolescencia, de la adolescencia a la adultez, y así sucesivamente, puede ser más llevadero si contamos con ciertos efectos protectores. Uno de estos efectos es el optimismo.

El optimismo implica tener curiosidad ante lo desconocido y la creencia de que sucederán cosas buenas. Este enfoque positivo nos permite abordar los cambios de manera más constructiva. Además, tener un anclaje sólido en la vida, como el deseo de mejorar el mundo o luchar contra las injusticias, puede proporcionar estabilidad emocional.

La introspección y dedicarse tiempo a uno mismo para reflexionar sobre quién eres es crucial para el crecimiento personal. Este proceso de autoexamen ayuda a fortalecer la identidad y el bienestar. Interiorizar y anclar en la memoria las experiencias positivas facilita su recuperación en momentos difíciles.

Aunque hay días malos, es más agradable irse a dormir con una sonrisa, recordando lo positivo del día. Cultivar el optimismo y practicar la auto-reflexión no solo mejora nuestro bienestar emocional, sino que también nos prepara mejor para enfrentar los desafíos de la vida.

La Adolescencia: Paciencia y Pautas para Padres y Adolescentes

 La adolescencia es una etapa crucial en el desarrollo de un individuo. Es un período lleno de cambios, tanto físicos como emocionales, que puede ser desconcertante tanto para los adolescentes como para sus padres. La buena noticia es que esta etapa se supera en unos años, y si se maneja con éxito, el adolescente se convierte en un joven adulto maduro. Aquí te comparto algunas pautas tanto para los padres como para los adolescentes para manejar esta fase de la mejor manera posible.

Pautas para los Padres

  1. Fomentar la Socialización: En esta etapa, el futuro adulto necesita estar con sus iguales. Es vital para su desarrollo social. Sin embargo, es importante estar atentos al uso excesivo de la tecnología, ya que estas herramientas socializan de una manera artificial. Es recomendable establecer límites claros sobre las horas de uso diario para asegurar que se socialicen de manera más natural y saludable.
  2. Incentivar el Deporte: El deporte es una excelente manera de canalizar la energía acumulada, lo que ayuda a relajar y a mejorar la concentración. Involucrar a tu hijo en actividades deportivas no solo beneficia su salud física, sino que también puede tener un impacto positivo en su bienestar emocional.
  3. Asegurar una Buena Alimentación y Descanso: Aunque parece obvio, durante la adolescencia ocurren periodos de crecimiento intensos que demandan una mayor atención en la alimentación y el descanso. Asegúrate de que tu hijo esté durmiendo las horas necesarias y realizando cinco comidas al día para apoyar su desarrollo físico y mental.
  4. Establecer Normas Claras: Aunque ya no es un niño, el adolescente sigue necesitando límites claros. No tienen que ser muchas normas, pero sí deben ser concretas y adecuadas. Por ejemplo, establecer una hora de llegada a casa y exigir el respeto hacia los padres son reglas fundamentales que deben mantenerse.
  5. Fomentar la Autonomía: Es un momento clave para empezar a dejar que el adolescente tome más decisiones por sí mismo, como elegir su propia ropa o encargarse de ciertas responsabilidades. Esto le ayudará a desarrollar la confianza y la independencia necesarias para la vida adulta.

Consejos para el Adolescente

  1. Desarrolla Hobbies: Escuchar música, leer, hacer maquetas o participar en proyectos manuales son excelentes formas de canalizar tu energía y creatividad. Intenta evitar el uso excesivo de pantallas, ya que estimulan en exceso el cerebro y pueden interferir con tu capacidad de relajarte y concentrarte en otras actividades.
  2. Mejora tus Habilidades Sociales: Si eres tímido, aprender técnicas de habilidades sociales puede ser muy útil. Aprender a iniciar y terminar una conversación, decir que no de forma respetuosa, o cómo desenvolverte en situaciones sociales te ayudará a sentirte más seguro y a interactuar con los demás de manera más efectiva.
  3. Sal de Casa: El mundo está esperándote ahí afuera. Tumbado en la cama o conectado al ordenador te estás perdiendo oportunidades valiosas de aprender y crecer. Aprovecha el tiempo para explorar, conocer gente nueva y vivir experiencias que te enriquecerán como persona.
  4. Controla tu Descontrol: Es normal pasar por momentos de frustración y tener algún que otro enfrentamiento con tus padres. Lo importante es reconocer cuando has cruzado una línea y dar el paso para disculparte o mostrar una muestra de cariño. Esta actitud no solo aliviará la tensión en casa, sino que también te ayudará a madurar emocionalmente.
  5. Expón tus Argumentos con Madurez: Te sientes mayor y quieres que te dejen de tratar como un niño. Para lograrlo, es fundamental que expongas tus deseos y opiniones con buenos argumentos. Si eres capaz de comunicarte de manera madura, es más probable que tus padres te den más libertad y responsabilidad.

La adolescencia es un tiempo de transformación y, aunque puede ser desafiante, también es una etapa llena de oportunidades para el crecimiento personal. Con paciencia, comprensión y las herramientas adecuadas, tanto padres como adolescentes pueden salir fortalecidos de esta experiencia.

La Menopausia: Una Nueva Etapa de Libertad y Equilibrio

 

La menopausia es un proceso natural en la vida de toda mujer, que marca el final de la capacidad reproductiva y, a menudo, se asocia con la pérdida de juventud. Sin embargo, es crucial entender que la menopausia no es un evento puntual, sino un proceso gradual que puede durar varios meses o incluso años. Durante este período, conocido como perimenopausia, los ciclos menstruales pueden volverse irregulares, acortarse, o espaciarse cada vez más, hasta que finalmente cesan por completo.

Además de los cambios físicos, la menopausia también puede venir acompañada de síntomas como irritabilidad, cambios de humor, insomnio, sudores nocturnos, y una disminución en los niveles de energía. Estos síntomas pueden ser especialmente desafiantes si coinciden con una etapa vital en la que los hijos son adolescentes, una fase que ya de por sí puede generar tensiones en el hogar. La combinación de una madre en perimenopausia y adolescentes en casa puede resultar en un ambiente familiar cargado de emociones.

No obstante, hay una luz al final del túnel. A medida que el cuerpo se ajusta a los nuevos niveles hormonales, muchas mujeres encuentran un nuevo equilibrio tanto físico como emocional. Aunque la menopausia marca el final de la fertilidad, también trae consigo beneficios significativos que son a menudo ignorados.

Uno de los mayores cambios positivos es la libertad de no tener que lidiar con la menstruación cada mes. Esto no solo elimina la incomodidad y las molestias asociadas con los ciclos menstruales, sino que también ofrece una mayor sensación de control y autonomía sobre el propio cuerpo. Además, la menopausia puede aumentar la seguridad y la tranquilidad en las relaciones sexuales, ya que desaparece la preocupación por el embarazo no deseado.

La menopausia también puede ser un momento para reflexionar y reconectar contigo misma. Sin las fluctuaciones hormonales constantes, muchas mujeres experimentan una estabilidad emocional renovada y una claridad mental que les permite enfocarse en nuevas metas y prioridades. Es una oportunidad para redescubrirse, para explorar nuevos intereses y pasiones que tal vez quedaron en segundo plano durante los años reproductivos.

En resumen, aunque la menopausia trae consigo cambios significativos, no debe ser vista como el fin de la juventud, sino como el comienzo de una nueva etapa llena de libertad, equilibrio, y posibilidades. Es un momento para celebrar la sabiduría y la experiencia adquirida a lo largo de los años, y para abrazar la vida con una perspectiva renovada y positiva.